domingo, 12 de febrero de 2012

Candelaria (Sitio Casa Candelaria)

Establecimiento: Sitio Casa Candelaria (Barrio la Candelaria, carrera 2° con calle 8°)
Referencia: Candelaria
Precio (con papas): $8,000

Foto de la publicidad:
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Foto real:


Descripción oficial:
"Carne, queso, papas a la francesa, lechuga, tomate, cebolla, pepinillo y mostaneza."

Experiencia:

Era un almuerzo con twitteros, nos veríamos en el centro para ir a almorzar al barrio La Candelaria, un barrio caracterizado por preservar un estilo antiguo tanto en sus calles como en sus establecimientos comerciales a pesar de que en realidad la mayoría parecen ser empresas nuevas que preservan la estructura de las casas donde montan sus negocios. Al haber sido invitado al plan, no sabía qué sitio tenían en mente para almorzar. Cruzaba los dedos para que hubiera mi plato favorito.

Luego de caminar por varias cuadras llegamos a un establecimiento llamado "Sitio Casa Candelaria". Por fuera parecía un establecimiento clásico, montado sobre una casa antigua adaptada para ser un lugar acogedor, al estilo de los restaurantes que se encuentran en Villa de Leyva. Al entrar, con lo primero que uno se encuentra es con una barra detrás de la cual se ubican los empleados; está bastante bien decorada y acogedora, justo lo que uno puede esperar de un lugar como este. Tiene dos niveles y preferimos hacernos en el segundo piso, subiendo por unas escaleras antiguas de madera.

Arriba el ambiente es completamente diferente, más "común y corriente", como un sitio de almorzar corrientazos baratos en Chapinero. Se pierde el estilo clásico a pesar de que intentan compensarlo con adornos de artefactos antiguos, como una máquina de escribir (acompañada de un trapo de limpiar el polvo y un líquido limpiavidrios) y un teléfono de disco antiguo. Sin embargo el ambiente se lo arma uno mismo y los 5 twitteros que me acompañaban eran una muy agradable compañía.

Los meseros del sitio están muy bien uniformados y aseados y pendientes de atendernos. Me molesta esos sitios donde uno tiene que hacer miles de muecas y gestos o incluso ponerse de pie para que un mesero voltee a mirarlo. Acá la atención fue muy buena y el tiempo en servir los platos adecuado.

En el menú tienen 7 variedades de ellas, pedí la más grande que no fuera doble carne, para dejar espacio para comer más tarde si encontrábamos postres y otro tipo de cosas de las que me pudiera antojar en nuestro paseo por La Candelaria. Venía en semi-combo, o sea con papas pero sin gaseosa. Habría preferido que fuera con gaseosa pero sin papas.

Cuando llegó el plato se notaba que iba a estar bien grasoso, el plato estaba salpicado de aceite, como si la hubieran freído junto al plato en el que me la sirvieron. De inmediato caí en la cuenta de que realmente no era un sitio especializado en ellas y que debía tratarlo como tal. Era un tipo de plato más que servían en el lugar, aparte de las carnes, perros calientes y otro tipo de delicias.

Al comer las papas (siempre me las como primero) me di cuenta que gran parte de la grasa estaba ahí, quizás eran recalentadas, no soy muy bueno para detectar esas cosas. Cuando me acabé las papas solo quedaba ella, envuelta en papel y atravesada por un palillo para que no se desarme. Siempre me han causado curiosidad esos palillos en las comidas rápidas como sánduches y perros; me imagino comiéndolos sin percatarme de que están ahí hasta que se me clavan entre el paladar y la lengua. Nunca me ha sucedido, pero siempre me imagino que pasa.

Para cuando acabé de comer las papas, el papel que la rodeaba estaba completamente empapado en grasa, era imposible tomarla con la mano sin ensuciarse, pero no me gusta comerlas con cubiertos, sino con la mano. "Las hamburguesas, el pollo y el marrano se comen con la mano", sería mi versión del dicho. No tengo problema con ensuciarme las manos con grasa para comerlas, siempre habrá con qué limpiarse pero es mejor guardar el celular en el bolsillo para no tener que cogerlo antes de limpiarme.

Me sorprendió su temperatura. Era la más caliente que me han servido. La abrí para ver qué tenía por dentro y aún salía mucho humo y quemaba. El pan estaba caliente (cosa que casi nunca sucede) y la carne también, tanto que me quedó la duda si era que la lechuga no estaba fresca o que se había puesto así por la temperatura a la que estaba servido el plato. Traía una buena cantidad de queso que se encontraba totalmente derretido y cremoso. El tomate estaba fresco, aunque la carne no era de la mejor calidad ni sabor, sin contar su gran cantidad de grasa.

Nunca entendí de donde salió tanta grasa en el plato, si de las papas o de la carne. Quizás fue de ambas, porque el pan de abajo estaba totalmente impregnado de grasa. Realmente no tengo problema con tanta grasa, me gusta la grasa (de vez en cuando), aunque no es la mejor presentación para un plato. Pero bueno, no era un sitio especializado en ellas, ni era el sitio más elegante, ni una cadena de comidas. A cada cual lo suyo. Si les gusta la grasa, este es el lugar, sin duda. La próxima vez en ese sitio pido mejor una carne asada.


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